Los niños a cierta edad aprenden a decir que no y les da igual el argumento que les muestres ya que siempre dirán lo contrario para rechazar lo que se le propone ya que se sienten más fuertes e independientes.
Un ejemplo:
En definitiva... lo contrario siempre resulta más atractivo, pero no siempre es eficaz sino que creará el efecto no buscado por lo que se habrá de buscar otros métodos para que el público no pueda contra argumentar, y la clave se encuentra en la sutileza con el receptor.
Sara D.